Servir como soldado sin perder la humanidad: la historia del casco azul Matías Reyes
El militar uruguayo recibió la más alta condecoración por su "valor excepcional" en su misión de paz en el Congo
Cuando la cámara se prende, en la tarde de Goma (República Democrática del Congo) y la mañana de Montevideo (Uruguay) el pulcro rostro del Sargento Matías Reyes ocupa la escena. De fondo, una bandera de Naciones Unidas y a su derecha la bandera de Uruguay, país de nacionalidad y residencia. Matías Reyes está en su tercera misión de paz en el Congo. Perteneciente al Batallón de Infantería Paracaidista N°14 y operaciones especiales del Ejercito Nacional Uruguayo, Reyes tiene una carrera de 11 años en la fuerza.
Con 32 años, Reyes alcanzó fama mundial por un acto de heroísmo y servicio, digno de una película. En 2025 la crisis en Goma, capital de la provincia congoleña de Kivu del Norte, se agravó drásticamente: el grupo rebelde M23 tomó el control de la ciudad. La ofensiva dejó miles de muertos y desplazó a cientos de miles de personas, sumergiendo a la región en una grave crisis humanitaria. En Goma se encuentra la base de la Misión de las Naciones Unidas para la Estabilización del Congo (MONUSCO) donde los cascos azules de varias naciones trabajan por la paz en el país.
En enero de 2025, tras varias semanas de conflicto y enfrentamientos armados, un grupo importante de soldados del Ejército del Congo fueron rodeados y estaban gravemente heridos. . Reyes, desplegado en la base de la MONUSCO, no dudó: en medio de intensos enfrentamientos armados, asistió y evacuó a soldados heridos que buscaban refugio en la base de Naciones Unidas. A pesar del fuego constante y el alto nivel de riesgo, rescató a 12 efectivos gravemente heridos, contribuyendo de forma decisiva a salvar sus vidas.
Su accionar le valió la más alta condecoración dentro del sistema de Mantenimiento de la Paz: la Medalla Capitán Mbaye Diagne al Valor Excepcional. La misma fue entregada por el Secretario General el pasado 5 de junio en Nueva York. Reyes no pudo participar presencialmente por el brote de ébola en Congo que ha limitado las posibilidades de viajes.
La distinción fue creada en 2014 para reconocer al personal militar, policial y civil que demuestra un valor excepcional en el desempeño de sus funciones. La medalla lleva el nombre del capitán Mbaye Diagne, de Senegal, quien en 1994 sacrificó su vida en Rwanda mientras salvaba innumerables vidas. Esta medalla se otorga exclusivamente a quienes demuestran un coraje excepcional en el terreno. Desde su creación, la medalla se ha otorgado anteriormente en solo tres ocasiones.
Entrevistamos a Reyes para difundir qué es ser un casco azul uruguayo trabajando por la paz. A continuación, un fragmento de la conversación que mantuvo con ONU Uruguay:
-Cuando estás en medio de un fuego constante, de ese riesgo, ¿Cómo se toma una decisión así de avanzar, de asistir, de evacuar? ¿Y qué es lo que pesa más en esos segundos el entrenamiento, el instinto?
-En situaciones críticas no hay margen para la reflexión prolongada, la decisión se basa principalmente en el entrenamiento recibido, el que permite actuar de forma inmediata, ordenada y eficaz. El instinto interviene, pero está condicionado por ese adiestramiento y la experiencia. En esos segundos, prevalece el cumplimiento de la misión, actuando con control, disciplina y coordinación con los demás camaradas.
-Este evento sucedió posterior a al trágico incidente que terminó con la vida de un del soldado Rodolfo Álvarez…
-Si, y la noticia tuvo un impacto devastador, especialmente para quienes estaban directamente involucrados, un hecho que nos recordó el sacrificio máximo que estamos dispuestos a realizar; tanto por la misión, como por nuestros camaradas. Ahí es cuando renace el valor de cada soldado de enfrentarse ya con esta tragedia y aun así esperar a lo que venía, que eran más días de conflicto.
Lo que significó rescatar estas 12 personas que estaban gravemente heridas no pude dimensionarlo en ese momento porque cada segunda era importante y la prioridad era evacuar. Como le dije, analizamos la situación, pero más allá del riesgo y todo eso, no lo pensamos: la prioridad era evacuar a esa persona y ponerla en un lugar seguro y a salvo. Luego de varios días otros me hicieron ver el significado de lo de lo que había hecho y lo acepté de tal manera. Creo que hay un sentido del deber de del uruguayo también, ¿no?
"A mis compañeros le diría que nunca olvidemos a quienes nos precedieron y que sigamos honrando su ejemplo con profesionalismo, total disciplina y, por sobre todo, humildad y compromiso".
-¿Qué le genera ser la cuarta persona que recibió esta medalla en el mundo?
-Ante todo, un profundo honor, pero también una gran responsabilidad. Es un reconocimiento que trasciende lo individual y representa el compromiso, el esfuerzo y los valores de toda la unidad.
Lo asumo con humildad, consciente del significado y del legado de quienes la han recibido antes. Más que un logro personal, lo considero un compromiso permanente para seguir actuando con profesionalismo, disciplina y vocación de servicio.
- Uruguay tiene una larga y reconocida tradición en Operaciones de Paz, siendo uno de los países que proporcionalmente aporta una cantidad de cascos azules muy importante a diferentes misiones de paz. ¿Qué cree que aporta un casco azul uruguayo en el terreno? ¿Cómo es la forma de ser de del casco azul uruguayo?
-Aportamos, ante todo, un alto nivel de compromiso, profesionalismo y vocación de servicio.Nos caracterizamos por una sólida formación, disciplina operativa y una marcada capacidad de adaptación a entornos complejos. Asimismo, se nos distinguen ciertos valores como la humildad, el respeto, la empatía y la cercanía con la población local, lo que facilita la generación de confianza y el diálogo.
Y también el compromiso de salud, como le dije. Siempre actuamos y tratamos de cuidar a la población civil. Y de trabajar juntos con otros contingentes, todos servimos en la misma causa: tratar de ayudar a este país para que puedan lograr tener paz algún día.
"(Esta medalla) es un claro ejemplo de lo que representa los valores más altos del servicio en las misiones de paz: el valor, la unidad, el respeto por la vida, el compromiso con la vida de los demás. Recibir una distinción vinculada a ese elevado honor me obliga a llevarla con mucha humildad y respeto por sobre todas las cosas".
-Las misiones de paz suelen estar lejos del país. Usted hoy por hoy está a unos cuantos kilómetros de acá. ¿Qué aprendió usted sobre la paz estando en un contexto de guerra?
-Bueno, aprendí que la paz no es algo abstracto. La paz se construye con acciones concretas muchas veces en momentos muy difíciles. Sobre todo en un contexto de guerra; uno ve el miedo, el sufrimiento y la vulnerabilidad de estas personas.Pero también se ve la esperanza que uno transmite en cada gesto que uno toma, en cada decisión que uno hace, porque cada acción que nosotros hacemos puede ser una diferencia en la vida de alguien.
Servir en una misión de paz es estar presente cuando más se necesita para esta persona.
Aprendí que para la construcción de paz no bastan las palabras o los buenos deseos, sino que se necesita confianza, trabajo en equipo, empatía. Y lo más importante, las acciones que permiten la concreción de estas expresiones de deseo.
-¿Cómo se prepara una persona y una familia para servir en escenarios tan exigentes como la RDC? ¿Qué parte del sacrificio no se ve desde afuera en esas noches o en esos días donde uno, más allá del entrenamiento, seguramente hay algún tironeo, alguna nostalgia?
-El sostén moral del soldado se basa en el apoyo fundamental de la familia. Este respaldo resulta clave para afrontar las exigencias de la misión y la distancia con los seres queridos. Nuestra preparación es integral —técnica, táctica, física y, sobre todo, mental— siendo este último aspecto determinante para el desempeño operativo. También se destaca el sacrificio que implica la misión, no solo por la separación familiar, sino también por la exposición al sufrimiento de otros y al riesgo permanente, aspectos que muchas veces no son plenamente comprendidos fuera del ámbito militar.
Es lo que permite sostener este tipo de misiones, muchas veces desde afuera no se ve el sacrificio de estar lejos del país y de los hijos. En este caso, como yo soy padre, tengo mi hijo Benjamín y se viven situaciones de mucha exigencia. Por eso el apoyo de la familia es la base fundamental de la moral de cada soldado. En mi caso, al menos lo es así y estoy profundamente agradecido por ese apoyo incondicional que tengo de mi familia.
-¿Qué le dijo Benjamín cuando se enteró de que usted ganaba esta medalla?
-Estaba muy contento, él tiene 11 años lo ve de una manera muy linda y seguramente está orgulloso de su padre. Y bueno, me ve como un héroe, ¿no? (se sonríe) Y sin duda que está orgulloso y eso es lo que a mí más me fortalece de poder seguir adelante y seguir contribuyendo hasta el día que me vaya de acá, es lo que me inspira seguir día tras día.Para mí, escuchar eso de un hijo es algo muy especial y difícil de describir. Más allá de la medalla, lo que más valoro es poder transmitirle con el ejemplo el sentido del deber, el compromiso y el valor de ayudar a los demás.
"(Los casos azules uruguayos) nos distinguen ciertos valores como la humildad, el respeto, la empatía y la cercanía con la población local"
-¿Qué mensaje le gustaría transmitir a las familias y a sus compañeros con respecto a esta a esta distinción y a estos camaradas caídos?
-En primer lugar, mi más profundo agradecimiento a las familias, cuyo apoyo silencioso e incondicional es fundamental para que podamos cumplir con nuestra misión. Son ellas quienes sostienen al soldado en la distancia y comparten, muchas veces en silencio, el sacrificio que implica servir lejos del hogar. A mis camaradas, que este reconocimiento no me pertenece, sino que es el reflejo del esfuerzo y compromiso de todos. Es un llamado a seguir honrando con profesionalismo, disciplina y humildad el legado de quienes dieron su vida en cumplimiento del deber.
A nuestros caídos, mi mayor respeto. Su ejemplo debe guiarnos permanentemente y recordarnos el verdadero sentido de nuestra misión: servir y proteger.
-¿Y después de esta experiencia y de esta distinción, qué le diría a un joven uruguayo o a una joven uruguaya que están pensando en servir como casco azul?
-Que es una gran responsabilidad, pero también es un gran honor. No es una tarea fácil porque implica sacrificio, disciplina, preparación. Pero también permite ayudar a quienes más lo necesitan. Eso es una gran satisfacción para uno el poder servir a la humanidad. Les diría que el verdadero valor de la misión está en servir, proteger y actuar con un total humildad y compromiso.
"Aprendí que la paz no es algo abstracto. La paz se construye con acciones concretas muchas veces en momentos muy difíciles (...) aprendí que para la construcción de paz no bastan las palabras o los buenos deseos, sino que se necesita confianza, trabajo en equipo, empatía".
-Si tuviera que definir en una frase qué significa ser un casco azul después de todo lo vivido, ¿Cuál sería esa frase?
-(Reflexiona) Sería: servir como soldado sin perder jamás la humanidad.
-¿Un mensaje final?
-Me gustaría empezar por todos mis camaradas en general a todos aquellos que sirven a las misiones de paz, que se encuentran en varias regiones de del mundo ayudando a la humanidad. Pero sobre todo a los cascos azules uruguayos me gustaría decirles que nunca olviden el verdadero propósito de su misión, lo que significa para nosotros, que nunca, nunca bajen los brazos y que siempre tengan presente a nuestros camaradas caídos.
A mi familia, agradecerles por su apoyo incondicional que siempre están, sobre todo a mi hijo, a mi padre, a mi madre, y a mi pareja. Este y bueno, en sí, que el soldado uruguayo siempre va a estar comprometido con este tipo de causas de servir y proteger en cualquier parte que se encuentre porque es el debido sentido de humanidad que tenemos nosotros con la debida humildad y respeto que nos forja la institución militar de desde nuestro país.
"El sostén moral del soldado se basa en el apoyo fundamental de la familia. Este respaldo resulta clave para afrontar las exigencias de la misión y la distancia con los seres queridos".