Revisión del MECNUD en Uruguay

La cooperación que el Sistema de las Naciones Unidas en Uruguay (SNU) brinda al país a través del MECNUD debe corresponder a las características de su economía, sociedad e instituciones políticas: un país de “muy alto desarrollo humano” (UNDP 2018: 22) y de “alto nivel de desarrollo humano” si se corrige su puntuación por el Coeficiente de Gini (UNDP 2018), con un ingreso nacional bruto por habitante de 15,650 USD (20181) –el más alto entre los países de América Latina–, con instituciones políticas democráticas estables, que ha realizado en los últimos años avances destacables en la protección de los derechos humanos, que viene experimentando en las últimas décadas cambios en su estructura de población que lo aproximan a los países de mayor grado de desarrollo, que ha logrado en los últimos quince años reducir en forma significativa la pobreza monetaria (de 39.9% en 2004 a 8.1% en 2018) y la desigualdad en la distribución del ingreso, pero que aún presenta rasgos y enfrenta desafíos que son propios de un país en transición al desarrollo.

La evidencia indica que Uruguay aún exhibe marcadas asimetrías y desigualdades entre distintos grupos de población con base en el género de las personas, el grupo de edad al que pertenecen, su ascendencia étnico-racial, el área geográfica en la que residen y la presencia o ausencia de situaciones de discapacidad. También se pueden advertir procesos persistentes de segregación residencial y nuevas expresiones de exclusión social que plantean desafíos para las políticas públicas. Asimismo, y sin desconocer el crecimiento que Uruguay ha venido experimentado durante los últimos dieciséis años, se puede sostener que la economía uruguaya aún debe sortear desafíos para alcanzar a mediano plazo un estadio de desarrollo sostenible. Por último, y pese a los avances que Uruguay ha realizado en materia legal e institucional con relación a la promoción y protección de los derechos humanos aún se pueden identificar áreas críticas y sectores de población en situación de especial vulnerabilidad o que sufren procesos de exclusión.

El MECNUD 2016-2020 es el primer marco de cooperación entre el Gobierno de Uruguay y el SNU que se diseña e implementa tras la aprobación de la Agenda 2030 y los ODS.2 En ese sentido, esta revisión y la evaluación independiente final prevista para el primer trimestre de 2020 (último año del ciclo 2016-2020) deben permitir identificar en qué medida la implementación del actual MECNUD está contribuyendo a desarrollar en Uruguay la Agenda de Desarrollo Sostenible y a avanzar hacia el logro de los ODS en 2030. La Matriz de Resultados del MECNUD se estructura sobre la base de tres Áreas Prioritarias identificadas en 2015 por el Gobierno y el SNU en el proceso de formulación del marco, partiendo del Análisis Común de País (CCA) que el SNU desarrolló en 2014 y de la Agenda de Desarrollo Sostenible que Naciones Unidas acordó en 2015. Esas áreas son: “Desarrollo Sostenible con innovación”, “Desarrollo Social inclusivo e igualitario” y “Desarrollo Democrático basado en la calidad institucional, la descentralización política y el ejercicio de los derechos humanos”. El hecho que el actual MECNUD haya sido formulado al mismo tiempo que se discutía y acordaba la Agenda 2030 y sus objetivos permitió definir las tres “Áreas de Prioridad” del marco (“Desarrollo sostenible con innovación”, “Desarrollo social inclusivo e igualitario” y “Desarrollo democrático basado en el ejercicio de los derechos humanos”) y sus correspondientes Resultados como contribución a esta Agenda y en dirección al logro de los ODS en 2030.

Teniendo en cuenta las características del país, así como los retos que enfrenta en dirección a lograr el desarrollo sostenible, el MECNUD definió como sus principales estrategias la provisión de asistencia técnica de alto nivel, el monitoreo de la situación de los Derechos Humanos y el apoyo al desarrollo de capacidades nacionales. El MECNUD fue formulado con base a cinco principios estructurantes: el “enfoque de derechos humanos”, el “enfoque de género”, la perspectiva de “sostenibilidad ambiental”, los principios de “buena gobernanza, descentralización y desarrollo territorial” y la “Cooperación Sur-Sur y Triangular”. Como está previsto en el documento del MECNUD, el Gobierno y el SNU deben realizar ejercicios periódicos de revisión de la implementación del marco de cooperación para “dar cuenta de la relevancia de la contribución del SNU” al desarrollo del país y, más específicamente, para determinar la pertinencia, eficacia, eficiencia y sostenibilidad de las intervenciones desarrolladas hasta el momento (2016-2019) y el grado de avance hacia el logro de los resultados acordados.

La revisión del MECNUD permite sistematizar las lecciones que surgen de la implementación del marco de cooperación, identificando buenas prácticas y ejemplos del trabajo conjunto, así como áreas en las que es necesario fortalecer el apoyo brindado o corregir las intervenciones. Por último, es importante destacar que los resultados de esta revisión constituirán un insumo clave para formular el nuevo Marco de Cooperación de las Naciones Unidas para el Desarrollo Sostenible 2021-2025 (UNSDCF por su sigla en inglés) en el contexto de la implementación de la Agenda 2030 en Uruguay y con el objetivo de contribuir al logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

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ONU
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